El EBG milita en la Primera Nacional femenina junto al Unicaja y al CAB Estepona

Sus aspiraciones nunca fueron llegar a la élite o situarse en lo alto de la tabla de Primera Nacional Baloncesto Femenino, tampoco que su equipo fuera un trampolín capaz de forjar a jugadoras profesionales. Los objetivos del equipo sénior femenina de la Escuela de Baloncesto de Los Guindos (EBG) parten de una premisa mucho más humilde, que no menos importante. «El objetivo a corto-medio plazo es que las jugadoras no abandonen el baloncesto porque tengan que estudiar o afrontar una carrera. Hay que hacerles ver que se puede seguir compitiendo», reconoce el técnico del equipo desde hace cuatro años, Francis Molina.

Él mismo es un ejemplo de lo que su equipo quiere conseguir. Ha jugado toda su vida en el colegio de Los Olivos y comenzó sus labores como entrenador nada más acabar Bachillerato. Con el título de entrenador nivel II y once años de experiencia en la cantera del EBG, está acabando la carrera de Derecho yendo a clase por las mañanas y dirigiendo a sus jugadoras por las tardes. «Yo nunca fui un buen jugador, siempre me gustó más la gestión de grupos y quiero seguir subiendo el nivel, además me gustaría vincularme al derecho deportivo, siempre ligado al baloncesto femenino», asegura.

Cuando se le pregunta si se ve llevando a un equipo masculino niega con la cabeza «soy un amante del baloncesto femenino y me identifico con Lucas Mondelo, intento coger todos sus consejos y trabajar aspectos de la psicología», explica. Algo que considera indispensable a la hora de llevar este tipo de equipos. «Para ser entrenador femenino tienes que tener una parte de psicólogo masculino y femenino, pero el trato con ellas tiene que ser diferente», comienza. «A mi algunas me dicen que les corrija pero que no les de voces, y muchos chicos, para sacar lo mejor de nosotros, igual necesitamos que nos den alguna voz», explica el técnico malagueño.

El colegio San José y la UMA

Hace ya algunos años que el club viene sentando las bases para la creación de un combinado capaz de competir en Primera Nacional, la tercerea categoría femenina, donde a día de hoy se encuentran además del EBG, el UNICAJA y el CAB Estepona, aunque estos con aspiraciones de seguir subiendo el nivel. Decididos a dar el paso, a Molina se le ofreció llevar este equipo que hasta entonces disputaba la liga provincial y que, en este momento, se coloca noveno de la tabla, fuera de la zona de peligro. Un conjunto con solo cuatro malagueñas y un 90% de jugadoras que actualmente cursan estudios universitarios en la UMA y procedentes de Ceuta, Jaén, León, Cartagena o Córdoba, entre otros puntos. «Además tenemos de todo tipo de carreras, incluso varias estudiantes de Medicina que son un ejemplo, porque sabiendo que es una carrera tan sacrificada vienen a entrenar tres días a la semana además de los viajes», explica. Unas sesiones que suelen realizar en el pabellón del colegio San José, cerca de Carranque, mientras que sus partidos de liga los disputan en el pabellón de la Universidad de Málaga, fruto de un acuerdo de la institución académica.

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